¿Dónde queda la vocación? Entre la sobrecualificación y el redescubrimiento del talento
1. ¿Sobrecualificados o mal comprendidos? La doble cara del mercado laboral
En el panorama laboral actual, es frecuente escuchar a profesionales que sienten que su trabajo diario no hace justicia al esfuerzo dedicado a su formación académica. Los datos respaldan esta percepción: según el informe de InfoJobs (septiembre 2026) sobre sobrecualificación en España, 1 de cada 3 trabajadores (el 33%) considera que está sobrecualificado para su puesto actual. Este estudio pone de relieve un desajuste cuantitativo preocupante entre las titulaciones alcanzadas y las exigencias de las posiciones ofertadas.
Sin embargo, para entender el cuadro completo debemos mirar también la dimensión cualitativa de las competencias. El informe "Mapping Skill Shortages in OECD Countries" de la OCDE (octubre 2026) revela que la sobrecualificación académica convive paradójicamente con una alta escasez de habilidades transversales en las empresas. En su análisis, la OCDE destaca que las competencias más demandadas por el mercado no son necesariamente los títulos específicos, sino habilidades clave como la escucha activa (active listening), la comprensión lectora (reading comprehension), la comunicación oral (speaking), el pensamiento crítico (critical thinking), la percepción social (social perceptiveness) y el aprendizaje activo (active learning).
Esta aparente contradicción nos invita a reflexionar: ¿estamos realmente ante un exceso de preparación o ante una falta de espacio y flexibilidad para desplegar el verdadero abanico de habilidades que poseemos?
2. El mito de la vocación temprana en un mercado en constante transformación
Desde la infancia se nos anima a responder a la clásica pregunta: «¿Qué quieres ser de mayor?». Crecemos con la idea de que la vocación es un destino fijo, una revelación temprana que debe determinar nuestra elección académica a los 18 años.
Sin embargo, la realidad del mercado laboral disuelve este mito. Muchas de las posiciones transversales y digitales que ocupamos hoy en día no existían cuando estábamos en la escuela. Exigirnos mantener intacta una vocación decidida en la juventud resulta inviable en un entorno cambiante.
La vocación no es un punto de partida estático, sino una vocación dinámica: un proceso continuo de autodescubrimiento profesional impulsado por lo que la OCDE identifica como active learning o aprendizaje a lo largo de la vida.
3. El valor del Onboarding y la revelación en las posiciones transversales
Las formaciones académicas regladas ofrecen un marco teórico fundamental y una visión global de valor. Sin embargo, es en la práctica diaria donde el talento se aterriza y se transforma.
En nuestra experiencia acompañando los procesos de selección y los itinerarios de incorporación (onboarding), observamos con frecuencia un fenómeno fascinante: candidatos que accedieron a un puesto por su perfil técnico o por una titulación concreta descubren, al asumir responsabilidades transversales, que áreas que jamás habían considerado "vocacionales" (como la gestión de equipos, el análisis de datos o la mediación de conflictos) les generan una profunda satisfacción.
Este redescubrimiento es posible gracias a la activación de las soft skills que resalta la OCDE: cuando aplicamos el pensamiento crítico, la escucha activa y la percepción social, el puesto de trabajo deja de ser un espacio rígido y se convierte en un laboratorio de desarrollo profesional donde surgen nuevos intereses y metas de especialización.
4. Cuando la estabilidad prioriza sobre el máximo potencial
Existe un aspecto dentro de este escenario que, aunque plenamente comprensible, genera cierta agridulce reflexión: como señala el informe de InfoJobs, un tercio de los profesionales que se sienten sobrecualificados eligen conscientemente mantenerse en estas posiciones, priorizando la estabilidad, la previsibilidad o la conciliación personal por encima de explotar al máximo su conocimiento y potencial técnico.
En un contexto socioeconómico exigente, decidir "frenar" el desarrollo de todo el potencial profesional a cambio de paz mental, calidad de vida o tiempo con la familia es una opción vital legítima y respetable. La realización personal no proviene exclusivamente del logro corporativo. Comprender esto desde las áreas de People & Culture nos permite acompañar a las personas sin juzgar sus prioridades, reconociendo que cada etapa vital exige un equilibrio diferente entre talento y bienestar.
5. La orientación laboral como un hábito continuo de carrera
El análisis conjunto de las investigaciones de InfoJobs y la OCDE subraya una conclusión inequívoca: la orientación laboral no puede limitarse a la etapa académica o preprofesional. Debe convertirse en un ejercicio de revisión periódica a lo largo de toda nuestra vida laboral.
Si hoy sientes que formas parte de ese tercio de profesionales con sensación de sobrecualificación, te animamos a mirar más allá de las etiquetas de tu currículum. Mapea tus competencias transversales, reconoce aquellas habilidades en las que aportas un valor diferenciador y utiliza el aprendizaje activo para redirigir tu carrera. Tu trayectoria no está escrita en piedra; es un proyecto en constante evolución preparado para adaptarse a lo que aún está por descubrir.